Barbara’s blog

 

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Llevo casi 2 meses viviendo un sueño que tengo desde hace muchos muchos años, un sueño que de no ser por la plena confianza y el apoyo incondicional de mi familia y amigos, y por supuesto la enorme mano y confianza que me brindó mi maestro (investigador  de Orcas en Argentina)  ´´el gran JC López´´ y su familia,  no hubiese podido alcanzar, por lo menos todavía…el sueño de participar en la investigación de Orcas en OrcaLab, un lugar tan hermoso como mágico ubicado en una maravillosa y un tanto remota Isla llamada Hanson, con 2 de los más grandes investigadores en Orcas.

Pasan los días…y cada uno de ellos tengo la fortuna de vivir una experiencia diferente, ya sea con orcas u otro de los magníficos  animales que frecuentan este hermoso Blackney Pass, como por ejemplo espectaculares saltos acrobáticos de las maravillosas Ballenas Jorobadas, mostrando esas blancas y largas aletas pectorales, que sin duda alguna cualquiera quisiera ser abrazado por ellas!!  Además de ser parte de la historia de ésta investigación que es algo que me llena de orgullo y felicidad.

Historia para contar:

Rondaban las 18.45 pm del día 26 de Agosto 2013…yo me encontraba dentro del Lab justo en horario de mi guardia. Sentada frente al Blackney Pass, con los auriculares puestos, estaba concentrada con la mirada hacia abajo escuchando y tratando de diferenciar rápidamente, en medio de un enjambre de  llamadas emitidas por alrededor de 200 Delfines de Lados Blancos del Pacífico y otros sonidos, aquellas majestuosas llamadas de las Orcas…

Fue tan solo en un instante…en el cuál alcé la mirada justo apuntando a Parson Light (una pequeña Isla que se encuentra frente a OrcaLab, del otro lado del Blackney Pass), y vi algo que por supuesto me llamó la atención (algo como un splash), inmediatamente tomé los binoculares volví al punto de interés, observé por aproximadamente media milésima de segundo yyyy CHAANN ¡!!  Todavía no encuentro explicación para responder porqué o cómo supe lo que estaba pasando… pero sólo fue mi ´´instinto´´ el que me hizo euforecer de tal manera que mientras salía a las corridas del lab, para tomar el telescopio y poder ver más de cerca y corroborar lo que mi mente estaba pensando, con voz un tanto anonadada y en inglés dije una y otra vez: ´´Orcas Transients Orcas Hunting Parson Light ´´….

Fue  tan solo en un instante…en el cuál alcé la mirada justo apuntando a Parson Light (una pequeña Isla que se encuentra frente a OrcaLab, del otro lado del Blackney Pass), y vi algo que por supuesto me llamó la atención (algo como un splash), inmediatamente tomé los binoculares volví al punto de interés, observé por aproximadamente media milésima de segundo yyyy CHAANN ¡!!  Todavía no encuentro explicación para responder porqué o cómo supe lo que estaba pasando… pero sólo fue mi ´´instinto´´ el que me hizo euforecer de tal manera que mientras salía a las corridas del lab, para tomar el telescopio y poder ver más de cerca y corroborar lo que mi mente estaba pensando, con voz un tanto anonadada y en inglés dije una y otra vez: ´´Orcas Transients Orcas Hunting Parson Light ´´….

Ah sí!  en el Lab estaba con 2 compañeras, Tomoko que después de 15 temporadas en OrcaLab es toda una experta y con quién estaba concentrada escuchando las llamadas, y Megan que estaba de espaldas trabajando en la compu en la página de OrcaLive…  Que, entre breves y continuos ´´¿What´s?´´ claramente ambas no entendían por qué yo estaba diciendo eso… hasta que una vez más dije ´´Oorrcaaasss´´ y Megan comenzó con el grito de alerta, (grito que solemos emitir muy fuertemente para los que no estamos en el laboratorio en el momento que aparecen las orcas en Blackney Pass)…

….y sí estaba en lo cierto, un grupo de 5+ Orcas Transeúntes (con seguridad 1 macho y un bebé), estaban en pleno acto de captura, por momentos se tornaba confuso poder distinguir la presa, león marino o marsopa, ya que se encontraban bastante lejos y no era un día de sol y mar calmo sino un tanto contrario y con viento. No puedo asegurarlo, pero por lo que pude ver aunque por solo un instante y un  par de centímetros por encima de la superficie, un león marino estando patas para arriba. Woow como no recordar lo que vi, esos cuerpos tan imponentes alternando entre  pequeños saltos bruscos y otros un poco más llamativos, de un lugar a otro y uno por encima del otro, al ras de la superficie, mostrándonos las distintas partes de sus cuerpos en todos los ángulos al mismo tiempo que chocaban con la presa, con el solo fin de matarla y poder alimentarse, así tal cual lo marca el correspondiente ´´Ciclo de la Vida´´…

Desde que empecé a verlo, aproximadamente 1 hora y media duró la actividad… fueron realmente minutos muy emocionantes para mí, y mientras observaba, por momentos casi impaciente, aunque no sé bien porqué pero recuerdo esa sensación, y con el corazón latiendo a mil, imaginaba lo que podrían estar haciendo bajo la superficie cuando por breves instantes (que fueron minutos para mí) se mantenían bajo el agua… Intercalando mi imaginación con la realidad que observaba desde el telescopio, me fue inevitable dejar caer algunas lágrimas de plena alegría y emoción, por lo que estaba viviendo y por otro lado (por lo que me contó en una oportunidad Tomoko), porque es muy muy difícil de que pase justamente esto, ver Orcas Transeúntes alimentándose en este Pasaje…´´Como no considerarme totalmente afortunada´´ y dejar pasar ciertos pensamientos relacionados al impactante y un tanto similar comportamiento, por lo menos en el de Alimentación (aunque no en la captura), de las Orcas Transeúntes que habitúan por algunos meses las costas de Península Valdés en Argentina…

Los minutos pasaban, desde aquel momento empezada la observación…no tengo la certeza de cómo ni en qué momento las orcas iniciaron el ataque, y es otro tanto confuso porque  el lugar en el que ´´aparecieron´´ tiene mucho margen a sus 4 direcciones, por lo cual vuelvo a pensar en el apasionante misterio que representa éste animal. Primeramente el grupo de 5 orcas, tal vez 6, abarcaron aproximadamente unos 300 metros, desde Parson Light hasta 1st Bay (ubicación que corresponde a la parte oeste de otra Isla llamada Harbledown, frente a OrcaLab también), en los cuales avanzaban marsupiando y a través de  saltos precisos y exactos movimientos  hacían que la presa perdiera, a cada segundo, posibilidades de sobrevivir. No recuerdo exactamente por cuanto tiempo, pero luego continuaron camino hacia el Sur, pasando por 2nd Bay, donde se quedaron  otro tanto continuando con saltos, aleteos y un par de increíbles espionajes por algunos centímetros sobre la superficie, en los cuales pude ver aunque no detalladamente, las hermosas manchas blancas que llevan justo atrás y por encima de sus ojos. Hasta que, a mi entender, parecía haber terminado la cacería por lo menos en superficie, ya que cesaron los movimientos y saltos bruscos hacia la presa. Y con ello volvía mi imaginación de qué estaría pasando por debajo…

A partir de ese entonces, seguirlas fue algo divertido, ya que seguían camino hacia el Sur, pero de sopetón cambiaban la dirección hacia el Norte por unos metros, y luego volvían a birar su rumbo hacia el Sur…así una y otra vez, hasta que en una oportunidad avanzaron más y más metros hacia el Sur, llegando a estar en el medio de Gap (estrecha abertura que da paso hacia el Estrecho de Johnstone)  dónde también efectuaron un par de saltos más, y dándonos a pensar que en cuestión de pocos minutos estarían fuera del alcance de nuestra vista y continuarían su viaje por Parson Island….PERO NO ¡! Una vez más retomaron nado hacia el Norte, llegando y pasando casi la altura de Graffitti (otro punto identificado sobre Harbledown Island), y luego de nuevo hacia el Sur. Hasta que de repente vimos que se acercaban dos Ballenas Jorobadas, justo justo enfrentadas al grupo de orcas.. Woow momento en el cual mi corazón volvió a palpitar fuertemente, esperando por lo que podría pasar…Percibí incomodidad y algo de desesperación en ellas, pero en realidad lo que podrían estar haciendo era generar disturbio metiéndose entre el grupo de orcas y efectuando con sus cuerpos  en posición casi perpendicular a la costa  golpeteos un tanto ruidosos y alusivos  con sus  aletas pectorales y caudal sobre la superficie, con el fin de ´´ayudar a la presa´´. Permítanme esta frase en inglés ´´STRONG WOMEN / MEN´´, ya que si bien se trataba de ejemplares bastante grandes de cuerpo robusto y gran coraje sobre todo, tal vez intuyendo que las orcas no les harían nada, yo considero posible que ante un grupo de orcas transeúntes con necesidad y en proceso de alimentación, cualquier animal exceptuando el humano, por lo menos correría el riesgo de ser atacado. Buena suerte para las ballenas!!, ya que el encuentro no pasó a mayores, imagino yo que sólo fue un trago amargo para las Jorobadas..

Después de esa situación con las ballenas, las orcas seguían hacia el Sur, otra vez quedándose en medio de Gap. Mientras esto ocurría y la luz del sol iba cayendo, si algo me faltaba para que la observación sea más que maravillosa, era ESCUCHARLAS ¡! Sí sí… ya de vuelta en el interior del Lab, con los auriculares puestos nuevamente, llegaron sus llamadas a mis oídos….Woooww que sonar tan hermoso que tienen ¡!! Y claramente distinguible al sonido de las Residentes. Que dicho sea de paso, al mismo tiempo escuchaba también llamadas de un grupo de Orcas Residentes que venían del hidrófono ubicado en Parson Island, y que gracias a un reporte, sabíamos que ese grupo de Residentes tenía en sus planes dirigir su viaje hacia el Blackney Pass… OK, Qué está pasando?? Pregunta que se me vino a la mente en el preciso momento en que las orcas transeúntes, me atrevo a decir casi totalmente decididas ellas, iniciaron un nado esta vez constante aunque pasivo hacia el Norte. Ah bueno…otra cosa que me entero y aprendo sobre las Orcas Residentes del Norte y Transeúntes que navegan por estas aguas de Blackney Pass y alrededores, es que justamente estas zonas corresponderían a las Orcas Residentes del Norte, por lo tanto, tal vez pasó lo siguiente: el grupo de Transeúntes se dirigía hacia la zona de Parson Island donde posiblemente se encontraba el grupo de Residentes, pero quienes tenían planeado tomar justo ese camino hacia donde también se encontraba el primer grupo. Entonces, en ese momento comenzó una corta, pero creo, intensa y concisa charla mediante la emisión de sus sonidos respectivos, entre Residentes y Transeúntes, donde las primeras anunciaban su viaje en dirección a donde, ó casualidad, estaban las segundas, y éstas respondieron tomando el camino y dirección opuesta al primer grupo, respetando cordialmente a ´´LOS DUEÑOS DE LA ZONA´´.

A éste entonces, ya la oscuridad de la noche se asentaba más y más, por lo que se tornó un tanto difícil seguirlas e imposible escuchar las respiraciones desde fuera del lab, ya que las condiciones ambientales continuaban como en el principio, y además  ya no escuchamos más llamdas desde los hidrófonos …. L Pero con binoculares, dentro del lab, pude verlas hasta que llegaron casi a Parson Light…Que si no lo creo increíble?? Claro que sí, sumamente increíble, ya que las pude ver hasta casi el mismo lugar en el que empecé a verlas…. Y finalmente con una enorme sonrisa en mi cara le di fin a la observación (aunque mi imaginación seguía corriendo) diciendo ´´MUCHAS GRACIAS ORCAS DE MI VIDA, GRACIAS POR EXISTIR´´

Quiero terminar y aprovechar mi primer publicación en mi Blog para agradecer enormemente a 2 personas, que de no ser por su aceptación e invitación a participar en OrcaLab no hubiese podido vivir nada de lo que me está pasando en estos primeros 2 meses en Hanson Island. Sepan que voy a estar eternamente agradecida con todo mi corazón, con Paul Spong y Helena Symonds por darme esta enorme posibilidad de tener por siempre en mis recuerdos y en mi corazón la experiencia maravillosa  de vivir por unos meses ´´entre y para las orcas´´…

También agradecerles desde ya a todas mis compañeras, que desde el primer día me ayudaron mucho, y que más allá del idioma, nos entendemos muy bien cuando de orcas se trata ¡!

Barbara 2013 Biggs Dalls IMG_2537 -

No sé qué será de mi futuro, aquí o en otra parte del mundo (Quién sabe dónde??) pero de lo que estoy más que segura es que NO EXISTE NI EXISTIRA JAMAS LA RAZON QUE VENZA MI PASION ¡!  GRACIAS TOTALES ¡!

by Barbara Schapert

September 1 2013

 

Chris’ blog

Chris & Helena 2013 IMG_0046 - Version 2

‘What have I gotten myself into?’

That was the thought process running through my head in the weeks before I left Victoria for OrcaLab. I was brought on to be the cook for the station this summer, a job normally carried out by Helena on top of all her other responsibilities. Food has always been a passion of mine and I was excited to have the opportunity to explore and expand my skills in a professional setting. Apart from hosting the occasional dinner party, I’d never cooked for a large group but I was still fairly confident in my abilities in that regard. More worrisome was the remoteness of the location; cooking for this many people without easy access to a grocery store would require high levels of organization. But even my anxieties about that paled in comparison to the prospect of cooking on the Queen, the station’s wood cook stove.

When I applied for the position I knew I’d be relying on a wood stove. I did my homework and searched the Internet for tips, tricks and recipes. From that I learned my pieces of wood should be small but little else. I asked Helena for advice and was told not to worry, I would be able to figure it out once I got there. I tried to take her advice to heart but I was still nervous. We agreed I would come out a little bit before the rest of the volunteers so I could get some practice with the Queen.

My last week in Victoria was a whirlwind. I debated which cookbooks to bring, how many sweaters to pack and if I really needed to bring my favourite rubber spatula. Finally though, I set off for my summer adventures. The knots that my stomach had been tying all the way up island instantly disappeared the moment I saw the smiling faces of Paul and Helena in Alert Bay. After introductory hugs and a quick trip to the grocery store we set off to Hanson Island.

When I finally met the Queen I knew we’d get along. She was forged in Sackville, New Brunswick, a small town I’d lived in while attending Mt. Allison University. Despite this connection, cooking on a wood stove has a fairly steep learning curve. I adapted quickly enough to cooking for a crowd and I actually enjoyed the organization required for ordering food but I still found the Queen challenging. Before I figured out my wood management, baking times could be triple what the recipe recommended. I relied heavily on cedar (it burned so easily compared to the fir) and I never quite had the firebox full enough for fear of smothering the fire.

chris kitchen 1 - Version 2

Nearly two months later and I can’t even begin to contemplate returning to cooking on an electric range.  I love the slow, constant heat of the fire. The moist heat of the oven does wonders for bread. I’ve even come to enjoy the sometimes intense warmth of the kitchen. What I appreciate most of all though, is the engagement required by the wood stove. I’m constantly tending to the fire, adding fir when it’s needed or the occasional piece of cedar. A big milestone for me was when I finally started to use the damper to help manage the heat. While I wouldn’t go so far as to say I’ve mastered the Queen I have certainly come along way in the brief time I’ve been here.

Chris Adams 2013 IMG_0334 - Version 2

 

I thought it might be fun to include a recipe with this post. After nearly six weeks without a repeat meal it was difficult to pick just what to share. Ultimately I decided to go with this cookie recipe, which was inspired by a jar of jam a previous assistant gave as a gift. They are a simple and forgiving cookie, important factors when using a wood stove.

Walnut Thumbprint Cookies

Makes about 3 dozen

3/4 cup butter, softened

2 tbs maple syrup

1/2 cup sugar (white or coconut)

1 egg

vanilla

1 heaping cup walnuts

1tsp baking powder

2 1/4 cups flour

jam of choice

Start by finely chopping the walnuts. Alternatively you could give them a couple of pulses in a food processor if you have the technology, the goal is a coarse meal.

Once you have prepared the walnuts, cream together the butter with the sugar and maple syrup. Beat in egg and vanilla. Mix in the walnut meal, flour and baking powder, stirring until just combined. The mixture will be dry but you should be able to form it into a ball.

Roll about a tablespoon of dough into a ball. Flatten into a disc and press your thumb into the dough to make a little depression. Fill the depression with your jam of choice, just shy of a teaspoon usually. I had a lovely fig, walnut jam (thanks Elizabeth!), which went quite nicely with the cookie base. Raspberry jam also works well or even a chocolate ganache if you’re feeling ambitious.

Bake for 8 to 10 minutes, keeping the firebox full (about 375F in a regular oven). The cookies should be lightly browned on the bottoms. Cool on the baking sheet for a few minutes before transferring to a wire rack to cool completely.

Chris Adams 2013 IMG_2215 - Version 2

By Chris Adams

August 24 2013

Ally’s blog

 

A30s August 2013 IMG_7132 - Version 2

Our species is in a large part defined by our amazing capacity for complex language. Some will argue that it is this capacity that sets us apart from other species. Anyone who has spent any time listening to the communicative sounds of orcas knows this to be false; that in orcas we find a species capable of communicating in a language perhaps more complex than our own, a language that we simply cannot understand.

Such an understanding, if even possible, has likely remained outside our grasp because we are in fact impeded by being a different species. We only know our world, and our language is a tool that has developed within our world. Orcas live in a vastly different world, meaning their language has not necessarily developed in the same manner and that we cannot use what we know of our language to judge theirs.

7 years ago I went on a whale watching trip to see the Southern Resident orcas. As excited as I was to be seeing wild orcas, I remember thinking that the multitude of boats constantly surrounding the whales marred what could have been a truly breathtaking scene. My feelings about this scene at the time epitomize the wall we often collide with when trying to understand another species; the boats were a problem to me because I could see them. For orcas, living in an acoustic world, the main problem with all the boats is that they can hear them.

At OrcaLab the hydrophones are playing 24/7. We listen to them when we’re on our shift in the Lab but we can also hear them when we’re doing chores and taking breaks. There are speakers spread throughout the camp such that you’re constantly hearing what the whales are hearing. This is a real wake-up call. Though I’m not sure those of us at OrcaLab need any sort of wake-up call, as we’re all aware of the problem presented by constant boat noise, it is quite an experience to get a glimpse of what the whales suffer through on a daily basis. Realizing this is when you can really appreciate OrcaLab for what it is; a platform from which studying orcas can be done passively. For the most part we can know where the whales are day and night and we can identify individuals as they pass by the lab or the outcamp on Cracroft Island, without interfering with the orcas in any way. To be able to see whales but know I’m not having a negative impact on them is a great feeling.

When the A30s first came through Blackney Pass everyone was ecstatic; this was why we were here at OrcaLab, this was what we’d been waiting for. As we watched the family make their way towards Johnstone Strait, we began to hear their calls coming from the speakers out on the lab deck. When the first call came through everyone froze for a moment, and then smiled. For me, this was when it all really hit me (and when the tears came); I was here, listening to orcas as they swam past OrcaLab. Getting to see orcas will always be an amazing experience but listening to them has come to be what I love most, which is why acoustics is the area of research I am becoming involved with.

One of the tasks the assistants have been working on this summer is annotations. This is when we look at a spectrogram of previously recorded calls and label each call type that we see. Doing this will allow for more efficient future analysis of the recordings made at OrcaLab but it also allows us a chance to try and learn the different call types associated with each matriline. Though daunting at times due to the sheer number of orcas, call types, and variations of these call types, I find this task extremely enjoyable because after becoming familiar with the calls during annotations it is possible to then know which calls you are hearing when we’re recording the orcas live.

Even though it’s possible to identify matrilines purely based on calls, we’ve still really only scratched the surface when it comes to understanding these whales and their communication. The orcas that we are studying at OrcaLab this summer are some, if not the most studied cetaceans in the world and yet we still have no understanding of what their calls mean. Though any sort of understanding may remain outside our grasp, our increasing ability to study cetaceans using passive acoustic monitoring enables us to attempt to gain a deeper understanding of another species, without interfering with the lives of these whales that we all love so much.

Ally 2013

Tet and A30s photo by Ally Rice

August 6 2013